Marcela Uroz

La riqueza que está presente en cada rincón del mundo y momento de la vida, ha sido una vivencia muy significativa para mí. Hija de inmigrantes, tenía la certeza que aquello que vivía en un lugar y con unas personas era tan bueno como el que vivía con otros y que si lo intercambiábamos todo el mundo disfrutaría.

Hablar, comunicar, escuchar, aprender, dar a conocer, experimentar, cambiar han sido fuerzas importantes en mi vida.

Estudié psicología con la fascinación de saber por qué hacemos lo que hacemos los seres humanos, descubrí que cuando nos relacionamos y formamos grupos nuestro comportamiento es más fascinante todavía, así que me especialicé en psicología social.
Durante muchos años he trabajado con personas que están en situación de paro, acompañándolos en su camino de cambio, incertidumbre, oportunidad y desarrollo. Para tener más herramientas para resolver los retos que esta tarea me planteaba me formé en técnicas y herramientas diversas, Máster de intervención ambiental, Posgrado de gestión de la formación, gestión del tiempo, yoga, NTICS, resolución de conflictos, cooperación internacional, focusing,…

Este proceso de experimentación y aprendizaje se vio transformado con mi maternidad, cambió mi mirada, del adulto giré hacia el niño o la niña que fuimos. Descubrí que hay un momento previo en la vida en que todo empieza a crearse y quedé fascinada. En una busca para entender el niño y como crear entornos favorables por desarrollo de la vida descubrí la Educación Creadora, El Cuidado del Alma Infantil, la pedagogía sistémica y la filosofía y el legado de María Montessori.

El adulto y el niño son una fiesta inseparable, en sus diversas formas, el adulto que somos y el niño que fuimos, padres, madres e hijos, abuelos y limpios, cuidadores, educadores y niños. Y es en este cruce, donde se encuentran los dos, donde sigo con mi proceso de vida.

La Universidad vivencial me proporciona el espacio donde encontrarme con otras personas, padres, madres, educadores, …que están abiertas a experimentar, a cambiar y que buscan su mirada amorosa hacia el niño y los retos que estos nos plantean. Un espacio donde hablar, escuchar, dar a conocer, aprender.

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