Calma tu mente y viaja a tu esencia

Calma tu mente y viaja a tu esencia.

La puerta de acceso: la respiración.

Tómate un espacio y un momento cada día para ti, sólo para ti. Busca un lugar donde te sientas cómod@ y coloca una silla, donde puedas sentarte con la espalda recta, sin apoyarla en el respaldo, los pies apoyados en el suelo, las manos colocadas, con las palmas hacia arriba, sobre tus rodillas, cierra los ojos y empieza a escuchar tu respiración, empieza a entender que tú, eres esa respiración.

Estate atent@ a ella, observa si es corta, pausada, acelerada. Escucha como si del latido de tu corazón se tratase, y sólo, por el hecho de estar atent@, se abre esa puerta a la comprensión. Tan sencillo y mágico a la vez, porque así son los asuntos del alma, del ser, simples, sencillos.

Empieza a tomar conciencia de tu cuerpo. Observa la espalda de arriba abajo como canal para que entre la respiración. Empieza a mover el cuello, los brazos y la espalda lentamente y escucha que te dice el cuerpo. Aquí duele, ahí se encoje, en ese otro lugar es pesado. Y así ves poniendo atención en cada una de esas partes y a través de leves movimientos de estiramiento, permite que allí, en cada punto, entre la respiración e inyecte aire. Ve desbloqueando poco a poco cada rincón, cada espacio.

No debes ni siquiera poner la intención, sólo confía en la sabiduría del cuerpo y permite que vayan apareciendo respiraciones profundas que lleven aire a las zonas comprimidas, que produzcan expansión y así aparecerá un suspiro, un bostezo, unas lágrimas, que iremos dejando ir con la intención de transformarlo en mil pedacitos dorados.

Continua haciéndolo hasta que poco a poco vayas sintiendo la necesidad de aquietarte, de aquietar tu cuerpo, y entrar en la escucha tranquila de tu respiración. Si te pierdes o si entran pensamientos, no pasa nada, vuelve de nuevo al principio, al simple hecho de escuchar tu respiración.

Respira, sólo respira, y sin miedo, permítete entrar en la vibración que te ofrece la respiración, en el silencio, un silencio que a su vez está lleno de todos los sonidos, de toda la música, de toda la luz, y allí, como si de un tesoro se tratase, redescubrirás tu esencia, llena de calma, de alegría y felicidad. Descubre la vida que hay en ti y en los demás.

¡Felices vacaciones!

Fina Ferre. Aquiara

 

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